lunes, 26 de noviembre de 2012

La comunicación como elemento esencial en el proceso de enseñanza - aprendizaje, por Marcela García

Al inicio el proceso educativo se hacía de forma puramente verbal, por medio de la palabra hablada. La invención de la imprenta permitió que la educación se complementara con textos escritos. En nuestra época, son las nuevas herramientas tecnológicas las que nos permitirán presentar los contenidos de nuestras clases de una forma más atractiva y eficiente hacia los alumnos. Pero antes de estudiar cómo se producen y cómo se difunden las presentaciones colectivas por medios informáticos, es necesario que recordemos el rol de la comunicación en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

En su obra del año 2000, Introducción a la teoría de la comunicación educativa, el profesor Francisco Sierra afirmó que la pedagogía no es posible si no se reconoce que el proceso de comunicación constituye el mismo acto y proceso del aprendizaje. En otras palabras, estos dos procesos son sinónimos y comparten tres principios. El primero es de “relacionabilidad” que enuncia que la educación es fundamentalmente un acto de relación y que la comunicación es una forma de apertura al otro. El segundo es el principio de “alteridad” que determina que es el encuentro con los otros el que nos constituye como sujetos. El sujeto no es una entidad completa en sí misma. Y por último, el principio de “dialogicidad” explica que la educación trasciende la transmisión de conocimiento y tiene una dimensión de reconocimiento, es decir construye el saber desde el entendimiento y la compresión “de” y “con” los otros.

Educar es comunicar y es por eso que encontramos varios puntos en la actual definición de comunicación que se relacionan con el proceso de enseñanza – aprendizaje. Ambos procesos suponen un intercambio entre por lo menos dos sujetos que no necesariamente coinciden en el espacio y en el tiempo pero sí requieren tener un sistema de códigos común que haga posible la comunicación.

El mensaje que se transmite entre las dos entidades o sujetos llena un vacío en el receptor, pero este será más atento a la información si esta es original, inesperada para él. De igual manera, debe existir una voluntad o motivación en el receptor para recibir la información. Esto significa que como maestros debemos encontrar formas nuevas de presentar el contenido de nuestras clases, de allí la importancia que estudiemos las nuevas herramientas que nos ofrece la tecnología, pero el estudiante también debe poner de su parte para entender que en el proceso de enseñanza – aprendizaje el receptor es activo igualmente. 

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